Febrero

Fiestas en honor de Santa Águeda. El día 5 de febrero se celebra el día de Santa Águeda, patrona de la localidad. Dos semanas antes de este día, la imagen es trasladada desde su ermita ?situada en los Llanos de la Vega- hasta la parroquia del pueblo: la iglesia de San Bartolomé, donde se le dedica una novena que concluye con un besamanos muy popular.

El día 5 es fiesta local. Por la tarde ?a las 17h.- la patrona es sacada en procesión por las calles del pueblo. La vuelta a la parroquia es festejada con fuegos artificiales y con el toro de fuego.

El segundo domingo tras la festividad del 5 de febrero, la santa es trasladada de nuevo a su ermita en los Llanos de la Vega, tiene lugar la fiesta de los ?tostones? o del ?tostón?: los vecinos aprovechan la explanada que se abre frente a la ermita para celebrar su tradicional comida campera, el tostón, compuesta de pan con sardinas hechas en una fogata de leña. El pan del tostón también se come con azúcar y aceite. Esta comida hunde sus raíces en la lectura evangélica de la multiplicación del pan y los peces. Después de la fiesta, la imagen de la santa permanece en su ermita durante todo el año.

Santa Águeda comenzó a ser la patrona de Villalba entre los años 1604-1610, debido a un hecho curioso que queda registrado en un documento del Archivo del Palacio Arzobispal en el año 1610. En aquel entonces, un grupo de villalberos hurtó la imagen de Santa Águeda de la ermita en la que era venerada, situada en el término municipal de Manzanilla. La ermita, que era lugar de peregrinaje, se hallaba abandonada, y el ermitaño que la cuidaba había muerto. Así que los villalberos aprovecharon esta coyuntura y se llevaron la imagen de la santa y todo el atrezzo de la ermita para el culto. Colocaron la imagen en el altar mayor de la iglesia de San Bartolomé. Naturalmente hubo pleito, porque los de Manzanilla reclamaron a su santa con el pretexto de que ya habían adecentado su ermita. Sin embargo, el pleito se falló a favor de los villalberos, a quienes el arzobispado de Sevilla dio en custodia la imagen de la santa, con la condición de que la hiciesen patrona de Villalba.

Marzo

Semana Santa. El Martes Santo es el día cumbre de la Semana Santa en Villalba del Alcor. Por la tarde sale en procesión la cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno y María Stma. del Socorro, ambas tallas del imaginero Antonio Illanes. El Viernes Santo tiene lugar un Vía-crucis por las calles de la localidad, con la imagen del Stmo. Cristo Yacente.

Mayo

Cruces de Mayo. Se celebran durante los fines de semana del mes de mayo. Cada fin de semana le toca el festejo a una de las 5 Cruces que existen en Villalba, veneradas en coquetas capillas repartidas por su casco urbano. Las Cruces son conocidas por el nombre de la calle en la que se encuentra su capilla: Cruz de la calle Real, Cruz de la calle Paterna, Cruz de la Santísima Trinidad, Cruz de la calle Cerrillo, y Cruz de la calle Niche.

El fin de semana en el que toca su fiesta, las Cruces, así como la calle en la que se encuentran, se engalanan e iluminan para la ocasión. Cada una de ellas organiza su propia celebración, en la que se incluyen los distintos actos religiosos y culturales que tendrán lugar durante el fin de semana. De esta manera, a la procesión de la Cruz por las calles de Villalba se puede sumar, según la Cruz que toque, una romería, un rosario, una procesión con mantillas, toque de diana al amanecer, coronación de la reina de la Cruz, elaboración y venta de dulces tradicionales, el toro de fuego o de cuerda, el romerito, etc.

El ?romerito? es una tradición muy popular en la que participan los vecinos del pueblo ataviados con sus trajes típicos. Montados así en charrés o carriolas (carretas o remolques de campo), llevan ramos de romero para ofrecerlos a la cruz. El ?toro de fuego?, que sale de madrugada, es una carretilla con armazón en forma de toro que va cargada con petardos y fuegos de artificio. Otro de los divertimentos de la fiesta es el ?toro de cuerda?, una antigua tradición que en la actualidad sólo tiene lugar los años en que las hermandades la pueden costear. Consiste en la suelta de una vaquilla o toro de plaza ?de 500 o 600 kilos- a primera hora de la mañana y por varias calles del pueblo acotadas y preparadas para la ocasión.

Entre las Cruces existentes en Villalba, la de la Santísima Trinidad y la de la calle Cerrillo son las más populares, y entre los hermanos de sus cofradías existe rivalidad, un pique motivado por conseguir mayor esplendor en sus respectivas celebraciones. Hasta entonces procesionaban juntas. Los documentos más antiguos que hacen referencia a la Cruz de la Santísima Trinidad, cuyos hermanos son conocidos como ?barritragueros?, datan del año 1884, aunque su antigüedad puede ser anterior. Pero es después de la guerra civil cuando reanuda sus actividades y da un nuevo impulso a los actos de celebración, enriqueciendo sus insignias y enseres. En la década de los años setenta se derriba su antigua ermita y, en el año 1979 se construye otra nueva en el mismo solar, a la que se dotó, más tarde, de un espléndido retablo de madera. La Cruz de la calle Cerrillo cuenta con documentos recientes que pueden acreditar su antigüedad. Su capilla, edificada 1954, está situada en uno de los barrios más populares de Villalba. También en este año la hermandad encarga un nuevo estandarte y compra sus primeras insignias. Llegaron a tener hasta tres cruces. La que poseen hoy en día tiene una antigüedad de más de cien años, aunque se desconoce su procedencia. El paso que porta la Cruz fue adquirido hace también más de cien años a una hermandad sevillana por la cantidad de 2.000 reales. En 1973 la hermandad incorpora la imagen de la Emperatriz Santa Elena, realizada por el escultor villalbero Joaquín Moreno Daza. La Cruz de la calle Cerrillo destaca por disparar cohetes que silban y por tener su propio toro de fuego desde 1940. También, desde 1950 elige a la reina de su fiesta.

La fiesta de las Cruces en la actualidad transcurre de forma diferente a como lo hacía años atrás. A finales del siglo XIX (según documentos fechados en 1884), había en Villalba del Alcor sólo 4 cruces. Todas ellas celebraban su fiesta el mismo día, el 3 de mayo que es la onomástica de la Cruz. La celebración constaba de tres momentos esenciales: romerito, función principal, y traslado. El primer día del mes de mayo los mozos y vecinos del pueblo comenzaban los preparativos con el ?romerito?, traían en carretas ramas de pino y montones de romero de la sierra, con los que hacían arcos y cadenetas para adornar las calles por las que transcurría la procesión de las cruces. Estos lugares eran también iluminados con cazuelas llenas de brea. El día señalado tenía lugar la ?función principal?, que era oficiada con las cuatro cruces presentes en la iglesia parroquial. La Cruz de la Santísima Trinidad, por ser la más antigua, ocupaba el primer lugar en este acto religioso, tras el cual se producía el ?traslado?. Este momento de la fiesta consistía en la vuelta de las cruces a sus respectivas calles, donde se las exhibía convenientemente adornadas en la propia casa del hermano mayor de su respectiva cofradía. La Cruz de la Santísima Trinidad, contaba con capilla propia a la que era trasladada para ofrecerle una novena. En esos días, las bandas de música que amenizaban la fiesta llegaban al pueblo a lomos de burro, y se alojaban en las casas de los hermanos de las cofradías, había toro de cuerda, se vendía grano, jazmines y buñuelos por las calles para financiar las fiestas, había verbena, carreras de cintas a caballo, cucañas, etc.

Abril

El Rocío. Villalba participa también en la romería de la Virgen del Rocío, en Almonte. Cuenta con una hermandad, la Muy Fervorosa y Venerable Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Villalba del Alcor, constituida en 1978 y que ocupa el puesto número 54 entre las hermandades filiales de la Virgen del Rocío.

Hace su salida la hermandad, hacia la aldea rociera, el jueves anterior a Pentecostés, por un camino propio que une ambas localidades de Villalba y Almonte. Ese día, a las nueve de la mañana se oficia la misa de romeros en la puerta de la parroquia de San Bartolomé. Junto con el sonido de cohetes, tamboriles y sevillanas, los romeros parten hacia el camino de Almonte. El recorrido se hace entre una mezcla de recogimiento y desbordante alegría, momentos en los que se catan canciones como esta: En tierras de las Rocinas / existe un Jordán divino / donde la Blanca Paloma / bautiza a sus peregrinos. Al mediodía tiene lugar la primera parada para rezar el ángelus en el ?portal del Pijé?. La hermandad de Villalba almuerza en Garruchena, y acampa por la noche en una finca cedida por la familia de la Serna, conocida como las Paredes de Almonte.

La siguiente jornada se inicia con la misa del alba a las siete de la mañana. La caravana vuelve al camino y cruza el término municipal de Almonte. Antes de encontrarse con la Virgen del Rocío, la hermandad visita el Hogar del Pastorcico para hacer un donativo, reza el ángelus y almuerza bajo los pinos. A las siete de la tarde, aproximadamente, llega a la aldea del Rocío.